Llevando la sagrada comunión a los presos durante la Guerra Civil
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Isidoro Zorzano distribuía la Comunión entre los de la Obra y los amigos. El procedimiento era sencillo: don José María Escrivá le entregaba Hostias consagradas, envueltas en papel de fumar, de manera que el interesado pudiera comulgar sin tocarlas con las manos. Por ejemplo, el 12 de marzo, Zorzano llevó la Eucaristía a Sainz de los Terreros, quien consignó en su diario: «Vino Isidoro a las 6 (trajo Santísimo) formidable; loco de contento ya todo el día». En una ocasión ocurrió que Isidoro le dio a Manolo las Formas y este, sin tener mejor sitio donde guardarlas, las escondió en la chaqueta, dentro del carnet de ingeniero, y poco después entró en el comedor de los funcionarios de la cárcel para cenar. Más tarde, Manolo contó a Juan que se había quedado impresionado, pues, a diferencia de lo que era habitual, ese día no escuchó blasfemias en el comedor.
Fuente: José Luis González Gullón, Escondidos.